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Festival
de matungos en los Bajos de Solis
Por Eduardo Gonzalez
Entusiasmados por
una reciente pesca realizada en este
maravilloso estuario, decidimos repetir
esta experiencia vivida. En esta oportunidad
junto Esteban Guidi, Rodo Selva y nuevamente
Guillo Gorski nos dimos cita en el club
San Fernando para ir busca de nuestro
cometido, los gigantes del Río
de la Plata.
El pronóstico anunciaba vientos
ESE a 30 Km/h, con ráfagas de
mayor intensidad, notificando una complicada
jornada de pesca para aquellos que se
aventuraran a río abierto, especialmente
hacia la zona
de Playa Honda. No obstante Germán
Salomone nos arranco una sonrisa cuando
nos comentaba que intentaríamos
la pesca en zonas bajas y al resguardo
del intenso viento. Fue así que
navegando por el delta interior, por
poco más de una hora, llegamos
al lugar por él elegido: las
inmediaciones de la isla Oyarbide
ISLA OYARBIDE
Esta ubicada en la
estratégica confluencia de los
ríos Paraná, Uruguay y
Río de la Plata, precisamente
en las coordenadas geográficas:
S: 34°11?90? y O: 58°19?90?.
A pocos cientos de metros al sudoeste
se encuentra otra isla llamada Solís,
y ambas son partes de un istmo conocido
como frente de avance del delta del
Paraná.
Se trata de grandes bajíos que
forman una gran barrera natural, conformados
por bancos e islotes, y cuyo origen
es el proceso de acreción de
sedimentos provenientes de las cuencas
superiores. Esta zona se encuentra bajo
el dominio de las mareas eólicas
y lunares, por lo que se asimila a grandes
tremedales repletos de vegetación.
Lugares al reparo del viento sudeste
y un clásico cuando el pejerrey
se prepara para desovar y para recuperarse
después de esta etapa de reproducción.
PARAISO, SI LOS HAY
Nos comentaba nuestro
guía, que es un lugar de muy
difícil acceso en días
normales. Ya que llegar ahí implica
traspasar un gigante banco de arena
que se extiende desde la isla Oyarbide
hasta Playa Honda, un banco de aproximadamente
unos 6 km de largo por otros dos kilómetros
de ancho.
En condiciones normales del río,
tenes una profundidad media de 50cm
lo que dificulta terriblemente la navegación,
con peligro de quedar varado si no se
tiene bien marcado la ruta de acceso.
No hay cartas náuticas y pocos
waits points, que son los que uno mismo
los marca. Las distintas corrientes
del estuario sumado a los caprichos
del Uruguay, modifican continuamente
las entradas para alcanzar estos lugares.
De piso de arena muy duro y con formaciones
extensas de conchillas, y que por la
tranquilidad y por la gran cantidad
de alimento: como mojarras, caracolillos
e infinidad de pequeños moluscos,
concentran los más grandes, dando
la posibilidad de sacar pejes de hasta
2 kilos.
En verano son lugares de maravilla para
vadear, nos comentaba que es común
dar con doradillos de hasta 5 kilos
y tarariras de hasta dos kilos.
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PRIMERAS CAPTURAS
Con vientos sudeste
de días anteriores, la pesca
en la zona de Playa Honda no estaba
buena, había metido muchos de
los pejes río arriba, además,
como les comentaba anteriormente, Germán
aprovechando las condiciones favorables
de agua, decidió entrar al corazón
de estos bajíos, con la esperanza
de dar con alguno de los gigantes del
río.
Cuando llegamos había un viento
de aproximado de 25 km, los que nos
obligaba a pescar al reparo. Al principio,
a eso de las 9 y 30 hs. con frío
y con escasos rayos de sol, los pejerreyes
obtenidos eran de juveniles hasta unos
35 cm de longitud, pero cuando el sol
comenzó asomar y el viento a
disminuir intensidad, los portes mejoraron
muchísimo. A eso de las 13 hs.
teníamos unos 30 pejes de mas
de 38 cm con unos cuantos que rondaban
el kilo. En los claros, entre los juncos,
pescábamos anclados, con brazoladas
de entre los 5 y 15 cm, y en aproximadamente
50 cm de profundidad.
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Para entonces los
doradillos habían entrado en
acción, las líneas sufrían
las consecuencias de estos, y por ende
disminuyeron las capturas de pejerreyes,
los cuales se habían desplazados
hacia zonas mas seguras, donde no recibían
ataques de estos depredadores.
MEMORABLES MOMENTOS
Ante tal situación,
nos dirigimos aproximadamente unos dos
kilómetros al sur, a río
abierto. Pescamos al garete sobre el
mismo banco. Por momento sentíamos
como la parte de atrás de la
embarcación rozaba el fondo,
el ecosonda promediaba los 60 cm de
profundidad, creo que nunca pasamos
del metro de agua.
Ahí logramos los más grandes,
a tal punto que Esteban, acostumbrado
a los pejes de laguna, quedo vislumbrado
con su captura, un hermoso matungo de
1,600kg. Pero no fue el único,
existieron mas de una docena de distinguidos
pejerreyes cercanos al kilo. Fornidos
y con una vigorosidad, hacían
sentir sus fuerzas, tanto al momento
de la clavada, como en el trayecto hacia
la embarcación, generando una
adrenalina y una emoción especial
con cada apresa.
UN DETALLE
Con respecto a las
líneas utilizadas, las clásicas
de tres boyas dan muy buen resultado,
eso si rematada con una bigotera al
fondo. Brazoladas resistentes para aguantar
las embestidas de los doradillos y anzuelos
bien afilados completan las mismas.
Las carnadas deben ser generosas compuesta
de dos a tres mojarras, o la combinación
con un buen filete.
Por ultimo notamos
que los más grandes no toman
firmemente el engaño, por lo
que es conveniente esperar a que el
pejerrey trague, para luego clavar certeramente.
GUIA:
GERMAN SALOMONE
011-15-5871-3841/ ID 580*540
011-4856-1835
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