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PLAYA HONDA, osario de grandes matungos!!! e

Por Eduardo Gonzalez.

Después de una semana de fríos muy intensos, de fuertes heladas, se pronosticaba jornadas con temperaturas más agradables, días soleados y con apacibles vientos, auguraban condiciones ideales para ir en busca de los grandes pejes del Río de la Plata.
Salimos desde San Fernando a bordo de la lancha Lucca Valentino, una pronunciada bajante nos obligó hacer el derrotero a través del canal Vinculación, Urion, el Canal Honda y Paraná, y desde ahí, el capitán puso proa a río abierto, rumbo a los confines de Playa Honda.

Vergel acuático

Sitio donde la tranquilidad es un constante producto del escaso tráfico de embarcaciones. Existen ahí grandes bancos y veriles, y en su lecho pedregoso, mezcla de arcilla, arena y conchillas, habitan variedad de moluscos que forman parte de la dieta de los grandes del Plata. Lugares como este, lejanos a la costa, son los más rendidores en cuanto a calidad de pejerreyes.

Por momento intensos bancos de niebla dificultaba la navegación obligando a nuestro experimentado guía, German Salomone, a tomar los resguardos necesarios para evitar contratiempos.

Preparativos, ritual de la pesca

Nos comentaba German que como el viento era suave del cuadrante noroeste, nos permitiría realizar un largo garete por el centro de la Depresión. Ya instalados en la cancha de pesca, alrededor de las 9 de la mañana, con el ancla de capa tirada, la ceba goteando y líneas en el agua, fue el momento propicio para iniciar una reparadora ronda de mates, esperando así concretar las primeras capturas.

Oleeeeeee! exclamo Guillermo

De movida, obtuvimos gran cantidad de pejes, pero de tamaño mediano a chico, solo algunos esporádicos rondaban los 35 cm. Era de esperar, con el agua muy fría, una temperatura todavía baja de casi 8°C y con tímidos rayos de sol que recién comenzaban a asomar. Trascurrido poco más de una hora, y no conforme con el resultado, German decide un cambio.

No termino de decirlo, que Guillo tuvo el primer pique interesante, al clavar vimos cómo se arqueaba la caña y con una acelerada carrera, cortaba el agua hacia los laterales, dejando la impronta de un matungo escapando. Tras una ardua lucha pudo alzar la pieza, un hermoso pejerrey de unos 45 cm y con un peso de poco más de medio kilo. No terminábamos de sacar unas fotos cuando llego mi turno, otro lindo ejemplar, de similares características, robusto y muy combativo yacía en mis manos.

Caprichos de matungo

Al principio, la forma de tomar la carnada de los peces más grandes no fue franca. Algunos arremetían sin reparo, pero otros estaban reticentes a tomar el engaño. Consideramos que la baja temperatura del agua, fue el factor determinante de este comportamiento. Llegando al medio día, con el sol a pleno, pescamos en los bancos a no más de 1,50 metro de profundad.

Los piques si bien no eran constantes, se daban por intervalos, con una actividad muy intensa, hasta el punto que por momentos no nos daban las manos para recoger, encarnar, volver a lanzar y por supuesto para tratar de lograr imágenes este excelente relevamiento. Los portes oscilaban entre los 30 y 40 cm. entreverados algunos que superaban esta cota.

Velando por el recurso

Es de destacar la voracidad de los más pequeños. Estos se atrevían a tomar anzuelos encarnados con ramilletes de mojarras. Nos comentaba German, que es inusual en esta zona lograr tantas capturas de juveniles. Sin duda que la ceba no solo acercaba a los más grandes, si no que retenían a lo más chicuelos. Si bien en el Río de la Plata, no existen restricciones en cuanto al tamaño mínimo de captura ni al número de piezas a extraer por día y por persona, los más pequeños fueron regresados a su medio, venerando los principios básicos de los pescadores deportivos.

Equipos

Las líneas utilizadas, son las convencionales de tres boyas, terminada en su extremo con una cuarta brazolada o bigotera. Los anzuelos grandes 1/0 o 2/0, encarnados con hasta tres mojarras, o la combinación de estas con filete de dientudo o pejerrey. Para que trabaje bien es importante dejar derivar las líneas utilizando el pick up abierto. En cuanto a las cañas, lo ideal son varas de 4 hasta 4,50 metros, rígidas y de acción de punta, esta característica es muy importante, porque generalmente las mejores capturas se dan lejos de la embarcación, brindando de esta forma una certera clavada.

Sorpresas

Cerca de las 15 hs. con una brisa cada vez más suave, el agua totalmente parada y nulo el pique, decidimos dar por finalizada esta jornada. La pesca estaba realizada, teníamos en nuestro haber más de 50 pejerreyes de excelente portes, incluidos seis destacados cercanos al kilogramo. En ese preciso momento, que comenzábamos a recoger, Guillermo vio como la última boya comenzaba a desplazarse lentamente. Lo espero y cuando la llevada fue firme, con fuerza clavo. Un fuerte chapoteo a la distancia rompió la calma, para luego emprender una larga e impetuosa corrida, hundiendo por completo su línea. Intuimos nuevamente que se trataba de unos de los grandes. Con esfuerzo lo fue arrimado a la embarcación. Cuando estaba a menos de 5 metros, una nueva y feroz embestida, obligo a Guillo a aflojar la estrella del reel para evitar el corte. Sin apuros y bien regulado el freno, lo pudo dominar para luego introducirlo en el copo. Un pejerrey de unos 50 cm. de longitud, gordo y cercano al kilo de peso, cerraba esta excelente jornada vivida en este maravilloso estuario.

GUIA: GERMAN SALOMONE
011-15-5871 - 3841/ ID 580*540
011- 4856 - 1835

 


 


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